A 65 años de su martirologio, el 20 de marzo de 1961.
Haciendo un lugar en la memoria y en el espacio urbano, en medio del tránsito de vehículos y el incesante ruido de la calle, el domingo 22 del presente mes, la 2ª Compañía “Esmeralda”, del Cuerpo de Bomberos de Santiago (CBS), rindió homenaje al Mártir Mario Garrido Palma, caído en el cumplimiento del deber el 20 de marzo de 1961, en el incendio de Matucana N° 660.
La ceremonia, en que se descubrió una placa recordatoria en el lugar de su martirologio, fue presidida el por el Superintendente del CBS, Álvaro Lara Alba, junto a miembros del Directorio Institucional, Oficiales y Voluntarios de la 2ª Compañía “Esmeralda”; “Germania”, del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, y de la 6ª Compañía “Arturo Prat”, del Cuerpo de Bomberos de Valdivia, así como la familia del Mártir e invitados.
En la oportunidad e inicialmente hizo uso de la palabra la voluntaria activa de la 2ª Compañía “Esmeralda” e hija del Mártir, la señorita María Elena Garrido Molina: “Hoy recordamos un día que quedó grabado para siempre en mi vida y en la historia de nuestra institución. Han pasado 65 años desde que mi padre entregó su vida en un acto de servicio, cumpliendo con el deber más noble que puede asumir un bombero: servir a los demás sin esperar nada a cambio”.
“Para muchos -agregó-, esta es una fecha de recuerdo y homenaje. Para mí, además, es profundamente personal. Ese mismo día, yo cumplía apenas cuatro años de vida. Mientras comenzaba mi camino en este mundo, mi padre cumplía hasta el final su compromiso con la comunidad, con sus compañeros y con el uniforme que llevaba con orgullo”.
La voluntaria se refirió al ejemplo de su padre y su influencia: “Con el paso de los años entendí que su sacrificio no podía quedar solo en el recuerdo. Fue entonces cuando tomé una decisión que marcó mi vida: decidí seguir sus pasos e ingresar a la vida bomberil. No fue solo una decisión personal, fue una forma de honrar su memoria, de continuar su legado y de mantener vivo el espíritu de servicio que él representó hasta su último momento”.
“Cada vez que me pongo este uniforme -sostuvo-, siento que su ejemplo camina conmigo. En cada acto de servicio, en cada guardia, en cada salida, su memoria me recuerda por qué estamos aquí: para servir, para ayudar y para estar cuando otros nos necesitan sin pedir nada a cambio, solo regalarnos la satisfacción del deber autoimpuesto”.
También manifestó que “hoy, a 65 años de su martirologio, su nombre sigue vivo. Vive en la memoria de su familia, en el respeto de sus compañeros y en el espíritu de esta institución, que nunca olvida a quienes lo dieron todo. Porque un mártir de Bomberos no muere cuando parte… vive para siempre en el ejemplo que deja. Honor y gloria a nuestros Mártires. Mártir Mario Garrido Palma, padre y bombero, tu familia, la ‘Esmeralda’ y los Bomberos de Santiago… nunca te olvidan”.
La enseñanza
A su vez, el Superintendente relevó la figura del voluntario caído en 1961: “A ustedes jóvenes bomberos y bomberas, que recién comienzan este camino, les digo que el sacrificio de nuestro Mártir no es solo un recuerdo distante, es una brújula permanente que guiará nuestro camino. Cada vez que se enfrentan al fuego, cada vez que escuchan la sirena que rompe la noche, llevan consigo la herencia de quien lo dio todo. Su valentía debe ser más que reacción, debe ser convicción, debe ser confirmación de su legado”.
“Que el nombre de nuestro Mártir no solo sea pronunciado en ceremonias -señaló-, sino que, en cada guardia, cada acto del servicio. Que su memoria nos recuerde que el heroísmo no se mide en aplausos, sino en la capacidad de estar presentes donde la comunidad más nos necesita”.
La voz del Director
Finalmente, se impuso otra voz en medio del tráfico de calle Matucana: la del Director de la 2ª Compañía “Esmeralda”, Roberto Pérez Córdova, quien rindió un homenaje al Mártir.
“Hablar de un mártir de Bomberos -dijo- no es solo evocar una historia del pasado. Es enfrentar, con respeto y humildad, el significado más profundo de nuestra vocación. Hace ya más de seis décadas, en medio de un incendio que exigía decisión y coraje, Mario Garrido no dudó. No retrocedió. No buscó resguardo. Avanzó”.
“Avanzó porque entendía -como lo entendemos hoy en día nosotros- que ser Bombero es mucho más que vestir un uniforme. Es asumir, de manera consciente y voluntaria, el compromiso de servir al prójimo, aun cuando ello implique el mayor de los riesgos”.
Agregó el Director que “su caída en acto de servicio no representa solo una pérdida: constituye un acto supremo de entrega. En ella se encarna el sentido más profundo de nuestra doctrina bomberil, aquella que no se escribe únicamente en reglamentos, sino en la conciencia de cada voluntario: servir sin esperar recompensa”.
“Don Mario Garrido Palma no actuó en soledad. Lo hizo sostenido por una tradición que entiende el servicio como un acto de amor al prójimo, donde la voluntad personal se subordina al bienestar de otros. Esa es la esencia de nuestra filosofía: la negación del ego en favor del deber, la disciplina puesta al servicio de la vida, y el coraje guiado por la solidaridad”.
Epílogo
Tras agradecer la suma gentileza de la señora Cinthya Quijada y don Juan Lara, por acceder a que se fijara la placa recordatoria del Mártir en el frontis de su propiedad, se entregaron presentes a la familia del bombero caído y a la familia Quijada Lara.
La 2ª Compañía “Esmeralda” formó y desfiló por calle Matucana hasta el N° 660, donde rindió honores al Mártir, al Directorio y a la familia de Mario Garrido Palma.
Y como es tradición “segundina”, terminada la ceremonia, se realizó la Competencia Mártir Mario Garrido Palma, en las canchas deportivas de los funcionarios del Cementerio General, donde se enfrentaron los equipos de Voluntarios Honorarios y Voluntarios Activos.
Y como casi es tradición en las filas de la “Esmeralda”, la competencia de ejercicios de agua, especialidad de la Compañía, el triunfo fue para los Voluntarios Honorarios.


















