Adiós al Voluntario Honorario Emilio Villar (Q.E.P.D.), guardián de la tradición y gran innovador

El 17 de febrero se tributó funeral de Cuerpo a ex Tesorero General y ex Director de la 8ª Compañía.

El Cuerpo de Bomberos de Santiago (CBS) despidió, la tarde del 17 de diciembre, en el Cementerio General, al Voluntario Honorario Emilio Villar Retamal (Q.E.P.D.), quien fuera Tesorero General de la Institución y Director de la Octava Compañía “La Unión es Fuerza”.
La ceremonia fúnebre fue encabezada por el Superintendente, Gabriel Huerta Torres, junto al Directorio institucional, Oficiales de Compañías del CBS y de la hermana de Canje, la 8ª Compañía “Zapadores Franco-Chilenos”, del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso.
Entre las obras por las que más se recuerda al Voluntario Honorario Emilio Villar fue por haber impulsado como Director el ingreso de la primera voluntaria al CBS, Vilma Fernández, abriendo con ello la puerta a las mujeres en el servicio de emergencias en favor de la comunidad.

Las obras

Reunida en la Plaza de la Paz, la Institución tuvo diversas voces para referirse al fallecido Voluntario Honorario, una de ellas fue la del Director de la 16ª Compañía, José Bastías Rebolledo, quien a nombre del Directorio del CBS dijo: “Siempre dispuesto a empujar los proyectos de su Compañía y del Cuerpo, fue el gestor del ingreso de las primeras mujeres a la Institución, y estaba convencido que eran un aporte importante a nuestra labor”.
Agregó respecto de su sentido de responsabilidad que “con Emilio se podía dialogar y discutir; algunas veces las posturas eran lejanas, pero siempre puso por sobre sus intereses, los intereses de todos. Cumplió a cabalidad todas las tareas encomendadas y como ejemplo asistió al último Consejo de Disciplina de apenas algunos días atrás, con mucha dificultad por su precario estado de salud, pero no quiso estar ausente”.
También relevó que fuera “un hombre visionario, impulsando desde el Directorio del Cuerpo el proyecto la ‘Casa del Bombero’ para acoger a aquellos voluntarios que se encontraran en una situación de salud compleja”.
Sobre haber servido el cargo de Tesorero General, agregó que “el Directorio lo nombró Tesorero General por varios períodos, cambiando el paradigma de la Tesorería, tomando las riendas de capacitar a los tesoreros y colaborar con las contabilidades de todas las Compañías, así también, creó junto a otros voluntarios el Manual para Tesoreros, sin duda de gran ayuda para una labor de especial dedicación”.
En su Compañía, “en la década del 90, junto al Capitán de la época Ignacio Cancino, hicieron suya la idea de un grupo de jóvenes voluntarios, que con números y una propuesta concreta, de hacer de la Octava una Compañía de rescate. Sin mayores recursos, pero con la convicción firme de sacar adelante el proyecto, el resultado fue la llegada del primer carro de rescate denominado RV-8″.

Liderar desde el ejemplo

Vino después la intervención del Director de la 8ª Compañía del CBS, Jorge Abadía Lanata, quien destacó otros aspectos de la vida personal y bomberil del fallecido Voluntario Honorario: “Como Director, Emilio ejerció un liderazgo sobrio, firme y profundamente reglamentario. No confundía cercanía con liviandad ni autoridad con estridencia. Mandaba desde el ejemplo, desde el conocimiento y desde una convicción clara: la Institución se cuida respetando sus normas, su historia y su gente. Fue, sin exageración, un hombre de directorio, de sesiones largas, de discusiones profundas y de decisiones pensadas siempre con sentido de permanencia”.
“Pero su vocación -agregó- no se agotó en los límites de la ‘Octava’. Emilio Villar trascendió su Compañía sirvió al Cuerpo de Bomberos de Santiago desde posiciones de altísima responsabilidad. Fue Tesorero General del Cuerpo, cargo reservado a Oficiales Generales de absoluta confianza, encargado de custodiar no solo recursos, sino estabilidad, continuidad y proyección institucional. En tiempos complejos, cuando la bonanza no era la norma, supo administrar con rigor, pulcritud y una ética que jamás necesitó proclamarse, porque se manifestaba con claridad en los hechos”.
En otro aspecto, destacó que “su mirada institucional fue siempre amplia. Comprendió, antes que muchos, que la tradición no se protege cerrando puertas, sino abriéndolas con responsabilidad y visión de futuro. Fue gestor del ingreso de mujeres al Cuerpo de Bomberos de Santiago, aportando a un cambio histórico con convicción, serenidad y sentido de justicia. Y junto a ello, mantuvo una preocupación constante por los voluntarios mayores, por aquellos que ya habían entregado su vida al servicio y merecían cuidado, dignidad y reconocimiento. Su cercanía con el Hogar del Bombero fue expresión concreta de esa convicción profunda: la Institución no abandona a los suyos”.

Huella imborrable

También hubo conceptos desde la 8ª Compañía del CBV, que manifestó el Voluntario Honorario y ex Superintendente Juan Paredes Brante: “Más allá de los cargos que desempeñó con honor, Emilio fue ejemplo de consecuencia bomberil, de respeto por la disciplina y amor por la tradición. Supo guiar con el ejemplo, aconsejar con sabiduría y servir con humildad, dejando una huella imborrable en cada generación que tuvo el privilegio de conocerlo”.
“Hoy su partida -añadió- enluta a toda la familia bomberil. Sin embargo, su legado permanece vivo en cada sirena que suena, en cada cumplida y en cada bombero que entiende que servir no es un deber, sino un honor”.
También, fuera de la alocución oficial, recordó una faceta de don Emilio Villar: “Era un gran acuarelista, que entregó trozos de historia y arte con ellas, a nuestra Compañía y al bomberismo. Son obras de arte de gran valor estético e histórico, una faceta de Emilio que es bueno recordar y rescatar”.

Por la familia

Y finalmente, a nombre de la familia del Voluntario Honorario, intervino su hija, Macarena Villar, quien en sentido discurso expresó: “Muchas gracias por nosotras, por todas las mujeres, por demostrar que nosotras podemos hacer las mismas cosas que los hombres e incluso mejor. Gracias porque las mujeres sean parte de tu querida ‘Octava’ y de la Institución. Qué orgullo que seas mi papá y te voy a extrañar todos los días de mi vida. Pero no solo te extrañaré yo, también la mamá y todos los que alguna vez llevaste a la casa, los acercaste a algún lado, les compraste galletas, donas, mote con huesillos o los que también tienen un cuadro tuyo en sus casas. Porque así eras tú, te encantaba regalonear a las personas… te prometo que también voy a cuidar a la mamá, que no la dejaré nunca sola; que seguiré haciendo lo que me gusta y nunca perderé el contacto con la ‘Octava’ para seguir tu legado”.