Voluntario Honorario Sebastián de la Carrera, nuevo Director de la 15ª Compañía.
Con mirada de futuro y continuidad en el desarrollo de la 15ª Feuerwehrkompanie “Máximo Humbser”, el Voluntario Honorario Sebastián de la Carrera asumió como Director, sucediendo en el cargo al Voluntario Honorario Alexis Hardessen, apenas comenzado julio.
En la presente entrevista habla acerca de los desafíos inmediatos y de mediano plazo que asume en el timón de la “Bomba Alemana”.
– ¿Cómo asume este retorno a la dirección de la 15ª Deutsche Feuerwehrkompanie “Máximo Humbser”?
– Lo asumo con mucho entusiasmo y, al mismo tiempo, con mucha humildad. Han pasado 18 años desde mi anterior período al mando de la Compañía y, si bien en lo esencial la institución sigue siendo la misma, en muchos aspectos la realidad de la Compañía y del Cuerpo es hoy completamente distinta.
Además, los años que pasé trabajando en la Secretaría General me permiten aproximarme al cargo desde una perspectiva diferente y bastante más amplia. Creo conocer bien los desafíos y dificultades que enfrenta nuestra institución, y espero poder poner esa experiencia al servicio de sus autoridades y seguir aportando, ahora desde mi rol en el Directorio.
Esto último para mí es especialmente importante, porque en la 15ª siempre hemos entendido que sus Directores deben dedicar una parte importante de su tiempo no sólo a trabajar por la Compañía, sino también por el Cuerpo de Bomberos de Santiago. Somos parte de una institución mayor y tenemos una responsabilidad con ella.
– ¿Qué lo llevó a aceptar el cargo de Director?
– Cuando Alexis Hardessen, Director saliente, junto a otros Voluntarios Honorarios, me plantearon la posibilidad de asumir nuevamente, sentí que era el momento adecuado. Coincidía, además, con el cambio de Secretario General y con la necesidad natural de renovar los equipos que trabajan en torno a ese cargo, después de varios años en que me correspondió colaborar desde la Secretaría General.
La Compañía está viviendo un muy buen momento, de mucha comunión y trabajo en equipo. Venimos de años intensos, en los que hemos ido concretando exitosamente distintos desafíos, y tenemos por delante otros proyectos que requerirán mucho trabajo y que necesariamente tendrán un desarrollo de largo plazo. En ese contexto, se abría una buena oportunidad para que quienes habían estado al mando durante los últimos años pudieran tomar un merecido descanso y entregar la posta a quienes habíamos estado colaborando desde roles secundarios. Lo entendí como parte de un proceso natural de renovación y continuidad.
– ¿Cuáles son las tareas que se ha fijado a nivel general en la gestión de la Compañía?
– La Compañía viene trabajando muy bien desde hace varios años. Hemos sido protagonistas de distintas iniciativas institucionales y queremos seguir siéndolo. La 15ª se ha transformado en una unidad madura, próxima a cumplir 70 años de vida, y creo que tenemos que comenzar a asumir plenamente lo que significa esa nueva etapa. Ya no se trata solamente de resolver las necesidades inmediatas, sino también de pensar qué Compañía queremos dejar para las próximas décadas.
Mi propósito es entregarle a quien me suceda una QUINCE más robusta en lo financiero y administrativo, preocupada de la gestión de sus integrantes, pero también consciente de su historia y de la necesidad de preservar su patrimonio. Todo ello sin perder nunca de vista nuestra tarea principal, que es mantener y fortalecer nuestra capacidad para atender las emergencias diarias, que en nuestro caso promedian cuatro actos de servicio al día.
– ¿Y cuáles en lo particular?
– Avanzar en la renovación del carro de Rescate Técnico Pesado es una prioridad. El RX-15 es uno de los carros más antiguos de la institución. Fue un proyecto revolucionario en su momento y ha prestado enormes servicios, pero después de 25 años de operación es imperioso pensar seriamente en su reemplazo.
También tenemos un desafío importante respecto de nuestro cuartel. Salvo intervenciones puntuales, no ha experimentado mejoras significativas durante muchos años y necesitamos adecuarlo a la realidad actual de la Compañía.
Hoy somos casi el doble de voluntarios que cuando llegamos a ese cuartel hace 30 años. Eso naturalmente genera nuevas necesidades de espacio, habitabilidad y funcionamiento, y tenemos que ser capaces de proyectar una infraestructura acorde con la Compañía que somos hoy y, sobre todo, con la que queremos ser en el futuro.
– ¿Hay un enfoque especial de las relaciones de la Compañía con instituciones alemanas?
– La 15ª siempre ha tenido el corazón profundamente conectado con su origen germano. Hace 50 años participamos en la fundación de la Confederación de Compañías Chileno-Alemanas de Bomberos y el año pasado tuvimos el orgullo de ser anfitriones de su Convención. Este año seremos la delegación más numerosa en Punta Arenas y los voluntarios confederados que participan diariamente junto a nosotros son un pilar muy importante de nuestra estructura.
Ese vínculo también se expresa en la formación. Nuestros brigadieres viajan todos los años al campamento de cadetes en Berlín y nuestros voluntarios han tenido permanentemente la posibilidad de capacitarse y adquirir nuevas experiencias mediante pasantías en Alemania.
Con la comunidad alemana en Santiago mantenemos también una relación muy estrecha. La Embajada y su Agregaduría Militar son grandes amigos de nuestra Compañía y procuramos participar activamente en las distintas actividades que desarrolla la comunidad alemana durante el año.
Para nosotros esto no es solamente una referencia histórica o algo que aparece en nuestro nombre. Existe un profundo orgullo de pertenecer a una compañía alemana y esa identidad, con sus tradiciones, valores y vínculos, está presente cotidianamente en todo lo que hacemos.
– En el mismo sentido, ¿cuál sería el enfoque con las organizaciones territoriales, como la Municipalidad de Las Condes y vecinos?
– De mi paso por la Secretaría General, una de las cosas que más me marcaron fue comprender todavía más la importancia que tiene para los bomberos la vinculación con la comunidad.
Es algo que en nuestra Compañía siempre ha estado muy presente y que durante mi gestión quiero profundizar. Tenemos que mantener una relación estrecha y permanente con la Municipalidad de Las Condes, con nuestros vecinos y con las distintas organizaciones sociales e instituciones con las que compartimos el territorio.
Nuestra legitimidad no proviene solamente de responder cuando suena la alarma. También se construye estando presentes, conociendo a nuestra comunidad y permitiendo que ella conozca a sus bomberos. Esa relación se cultiva todos los días y es un trabajo que no podemos descuidar.
– ¿Cuáles son sus referentes para ejercer el cargo de Director?
– La historia de la Compañía está llena de grandes Directores, cada uno enfrentando los desafíos propios de su tiempo y dejando, desde su particular forma de ejercer el cargo, una huella que sirve de referencia para quienes hemos venido después.
A riesgo de dejar injustamente algún nombre fuera, evidentemente la figura de don Jorge Wenderoth Krause, nuestro Director Fundador, siempre será una guía para cualquiera que tenga esta responsabilidad. Pero también tenemos el ejemplo de grandes voluntarios que, además de dirigir nuestra Compañía, asumieron importantes responsabilidades como Oficiales Generales. Ahí están Richard Gaebler y Álvaro Sainte
Marie, quienes fueron Intendentes Generales; Cristián Michell, desde la Comandancia; o Luis Wiedmaier, como Tesorero General. Y, de manera muy especial, Pablo Cortés, quien probablemente representa una de las trayectorias institucionales más destacadas que ha tenido un voluntario de nuestra Compañía, ejerciendo sucesivamente como Tesorero General, Vicesuperintendente y Superintendente.
Pablo es para mí un referente particularmente importante, no solamente por los cargos que alcanzó, sino por la forma en que los ejerció: poniendo todas sus capacidades, experiencia y visión de futuro al servicio del Cuerpo de Bomberos de Santiago y entendiendo que, al asumir una responsabilidad institucional, el interés del Cuerpo debía estar siempre por sobre cualquier consideración particular, incluso cuando ello significara adoptar decisiones que no necesariamente favorecían a su propia Compañía.
Creo que esa forma de ejercer el liderazgo representa muy bien una convicción que en la 15ª hemos procurado transmitir de generación en generación: que servir a nuestra Compañía también implica estar disponibles para servir a la Institución y, llegado el momento, tener la independencia y responsabilidad necesarias para anteponer el bien del Cuerpo a nuestros propios intereses.
Tengo además la enorme fortuna de que, salvo Luis Wiedmaier, que falleció hace algunos años, todos ellos continúan muy activos y presentes en la vida cotidiana de la Compañía. Poder contar con su experiencia, consejo y compañía es, sin duda, un privilegio y una gran ayuda para ejercer esta responsabilidad.

