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Octubre, mes del General Dinamita: aventurero, héroe y Bombero

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Arturo Villarroel Garezon, uno de los fundadores del CBS y de la 6ª Compañía.

Su vida podría escribirse con letras doradas en la historia y, por qué no, tener un lugar en los relatos que rescatan el Chile perdido en los vericuetos del pasado... ¡Hasta héroe de historietas podría ser!
Pero ahí está, en las penumbras de la fama, Arturo Villarroel Garezon, el "General Dinamita", nacido un incierto día de octubre de 1839 a bordo de la goleta "La Chilena", cuando sus padres, el español Emiliano y la estadounidense-irlandesa Catalina, viajaban en aguas de Chiloé.
Su nombre es parte de los albores del Cuerpo de Bomberos de Santiago (CBS), cuando la fatídica tarde del 8 de diciembre de 1863 acudió a salvar niños, niñas, mujeres y hombres de la Iglesia de la Compañía de Jesús, que ardía con más de dos mil personas en su interior.
Pero no se quedó ahí, ya que el 11 del mismo mes fue uno de los que respondió al llamado de José Luis Claro publicado en las páginas de El Ferrocarril, para formar parte de la 6ª Compañía Guardia de Propiedad, de la cual fue su 21er integrante.
El 8 de diciembre de 1870, siendo Teniente 2° acude al llamado del deber junto al Teniente 3° Germán Tenderini y Vacca. Ardía el Teatro Municipal y en medio del combate al fuego fue testigo de la muerte del valiente compañero italiano, con quien compartía los trabajo en la Logia Masónica Justicia y Libertad N° 5.

Aventuras

Pero esa no es toda su historia relacionada con el fuego y el peligro. Su padre, él y su hermano mayor, Aníbal, huyeron a Lima, Perú, evitando represalias por una fallida revolución, en 1851. A los 13 años integró una expedición revolucionaria del general ecuatoriano Juan José Flores, que zarpó desde El Callao hacia Guayaquil. En el trayecto, al manipular una granada perdió dos dedos de su mano derecha.
Adolescente y convertido en comerciante, la aventura lo llevó a Cantón, China, donde en un año aprendió el idioma. Sigue su periplo que lo lleva a Australia, Californa y Nueva York, donde recibe el bautismo de fuego: presenciaba la multitud el incendio de un edificio y los gritos de una mujer en lo alto, cuando vieron aparecer a un joven de baja estatura y ojos azules que pidió un pañuelo empapado en agua antes de ingresar al inmueble ardiendo; desaparece unos minutos y regresa con una mujer y sus dos hijos.
Pasada la conmoción, todos buscan al héroe, pero este había desaparecido en la masa. Pero los periodistas inician la cacería y dan con el chileno Arturo Villarroel Garezon, hijo de español e irlandesa, de quien aprendió el dominio del Inglés.
El historiador Benjamín Vicuña Mackenna escribió de Villarroel Garezon que viajó a Francia, recorriendo la costa de ese país, aunque no fue a París.
Siempre en busca de aventuras y minas de oro o plata, recala en Veracruz, México, donde se contagio de fiebre amarilla. Después vuelve a Parú y emprende rumbo a Pernambuco, Brasil, donde sigue buscando la veta de la fortuna. Después llega a Tucumán, Argentina, y se convierte en ganadero, arriando reses hacia Perú, pasando por Arica, Puno y Arequipa.
En 1861 retorna a Chile y se afinca en el barrio San Pablo, donde se dedica a la enseñanza de idiomas sin cobrar por ello.

Guerra del Pacífico

La vertiente que dio el alias a Arturo Villarroel Garezon fue la vida militar, que desempeñó entre 1879 y 1884 como capitán de pontoneros del Ejército de Chile en la Guerra del Pacífico.
Gracias a sus habilidades como minero en el manejo de los explosivos, especialmente el ideado por Alfred Nobel en 1866: la dinamita.
Entre su gesta destaca el 7 de junio de 1880, en el Asalto y Toma del Morro de Arica, guarnición peruana, preñada de explosivos terrestres y que Villarroel Garizon había desactivado en gran parte tres días antes. Pero incompleta la misión, el se lanzó a la cabeza de los infantes para desactivar las que restaban. Con el campo de batalla quieto, entre el olor de pólvora y sangre, es ascendido a capitán de montoneros y se gana el mote de Capitán Dinamita.
Suma actos heróicos, como la toma del Morro Solar el 13 de enero de 1881, desactivando minas. Y dos días despues, en la Batalla de Miraflores a punta de corvo desactiva trampas, pero una de ellas pisada por un soldado le destroza su pierna izquierda.
Aún así, continúa en la guerra hasta 1884, cuando regresa y la multitud lo aclama gritándole ¡General Dinamita!
Continuó sus aventuras mineras, emprendimientos, pero sin suerte hasta que muere la madrugada del 30 de mayo de 1907, pobre y en el olvido para la historia oficial. Pero no para el Cuerpo de Bomberos de Santiago, que lo veló en el Cuartel General el 31 de mayo, en el Salón de Sesiones del Directorio.

 



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