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Haití: A 10 años de la tragedia y respuesta del grupo USAR-Santiago

Video: USAR-Santiago

El objetivo era ayudar al pueblo haitiano y colaborar en la búsqueda de María Teresa Dowling.

El 12 de enero de 2010, a las 16.53 hora local, un terremoto de 7 grados en la escala de Richter afectó a Puerto Príncipe, capital de Haití, dejando el 65 por ciento de las construcciones totalmente colapsadas o con un alto grado de destrucción.

Muchos edificios iconos estaban en ruinas: el Palacio de Gobierno, el Palacio de los Ministros, la oficina de Protección Civil, hospitales, escuelas, supermercados y el Hotel Montana, famoso por alojar a varias personalidades que visitaban el país más pobre de América.

En ese lugar, se hospedaba la chilena María Teresa Dowling, esposa del general de Brigada Ricardo Toro, quien se desempeñaba como 2° Comandante de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), quien viajó para acompañarlo en las fiestas de fin de año.

El movimiento telúrico derrumbó por completo el hotel. «El lobby aparece casi totalmente destruido, y sobre los techos, ahora a escasos metros del suelo, rescatistas lanzan cuerdas», publicaba la prensa que cubría la emergencia.

Seis días después, la decisión de enviar al grupo USAR Chile (Santiago, Viña, Ñuñoa) jugaría un rol clave en los trabajos de rescate.

CRONOLOGÍA DE LAS OPERACIONES EN HOTEL MONTANA

18 de Enero 2010

Frente a la magnitud de la tragedia, a nombre del Ministerio de Defensa Nacional, el General de División Jefe del Estado Mayor Conjunto, Andrés Avendaño, solicitó apoyo voluntario del Grupo de Trabajo del Cuerpo de Bomberos de Santiago (CBS), Ñuñoa y Viña del Mar, con el objetivo de ir en ayuda en labores de rescate y colaborar en la búsqueda de la señora María Teresa Dowling.

El Comandante de la Institución, Cristóbal Goñi, dicta la Orden del N°20/2010 donde despacha a la República de Haití, en forma de apoyo, a una Fuerza de Tarea de Rescate Urbano, compuesta por 21 Bomberos de Santiago, 10 de Viña del Mar y 10 de Ñuñoa.  

Para ello, en un avión de la Fuerza Área de Chile, transportaran alrededor de 2 toneladas en equipos de rescate, incluido materiales de última tecnología, más un ejemplar canino, entrenado en búsqueda de personas.

19 de Enero 2010

Al momento de llegada a Haití, la Fuerza de Tarea de Chile y sus equipos de rescate fueron trasladados con resguardo del Ejército de Chile hacia el hotel Montana, donde trabajarían en búsqueda y rescate.

El tipo de colapso que presentaba el hotel, de 5 pisos, fue “tipo torta” es decir una loza cae sobre otra y así sucesivamente lo cual disminuye las posibilidades de encontrar personas con vida, ya que hay muy pocos o nulos espacios vitales.

“Buenas noches, este es el lugar”, señaló el General Toro al líder de grupo de Bomberos chilenos, quien solicitó una reunión privada para efectuar preguntas que se habían preparado durante el vuelo.

Gracias a las consultas y apoyados con un plano realizado a mano alzada, el equipo comprendió el escenario que deberían enfrentar. Posteriormente, descargaron el material e instalaron los tres generadores que ayudarían a iluminar el sector donde se efectuarían las operaciones.  

Tras esto, al equipo le llamó la atención la entereza del General Toro, quien pese a todo lo sucedido, estaba presente para dirigir las maniobras de los rescatistas que se encontraban en el hotel: chilenos, brasileños, colombianos, coreanos, españoles, franceses, estadounidenses, ecuador, Cruz Roja y canadienses.

Esta imagen, llenó de confianza al equipo chileno, que cohesionado iniciaba las tareas y no descansarían hasta lograr con el objetivo impuesto.

Así pasaron los días, los sonidos de los equipos saturaban el ambiente y la imagen era dantesca: el hotel se había derrumbado por completo y lo que era un edificio de 6 pisos, había caído sobre si, quedando en un inmueble equivalente a 2 pisos, sumado a que algunas partes al colapsar se desplazaron varios metros hacia diferentes lados.

Ahí, la Fuerza de Tarea de Chile vio el desolador panorama, un escenario que era peor a lo visualizado en fotografías o noticieros, pero aun así el equipo no bajó los brazos y sintieron la tremenda responsabilidad que tenían sobre sus hombros.

20 de Enero 2010

En una importante reunión, presida por el delegado presidencial del Gobierno de Chile, se entregó información sobre la eficiencia del trabajo de la Fuerza de Tarea de Chile y del rol que tenía en las labores de búsqueda y rescate. Las autoridades estaban muy sorprendidas por la organización, metodología de trabajo y grandes avances alcanzados hasta ese momento.

Con todo esto, el delegado presidencial retornaba a Chile llevando valiosa información a la Presidenta de las labores que se estaban efectuando en Haití.

21 de Enero 2010

Destacó el trabajo de la unidad canina de rescate, quienes con una capacidad increíble se desplazaban por diferentes puntos y mediante marcas indicaban los lugares donde se debían hacer labores de búsquedas.

El General Toro, que había observado el trabajo canino con mucha expectación y esperanza, solicita que las tareas de búsqueda se retomaran en las zonas demarcadas por las unidades caninas.

Sin embargo, frente al intenso trabajo desplegado y sumado a lo complejo que habían sido las tareas, era necesario planificar el relevo de los integrantes de la Fuerza de Tarea de los Bomberos de Chile. Así, se informa al Comandante CBS, quien activa al segundo grupo, que ya estaba nombrado y semi constituido en Santiago.

Además, esa noche el ruido de la maquinaria enviada por el ejército norteamericano y autoridades locales interrumpía el ambiente. A la mañana siguiente iniciarían las labores para despejar la zona. No obstante, la Fuerza de Tarea de Chile era la única unidad que mantenía operaciones en el lugar, convencidos que si o si podrían logar el objetivo.

22 de Enero 2010 (03.45 horas)

 “Comandante encontramos a la señora María Teresa Dowling, misión cumplida”

Se solicita la presencia urgente de la unidad canina, mientras el equipo completo observaba el lugar con un respetuoso silencio.

Una linterna marca un brazo que portaba un reloj y otras prendas, que coincidían con la información entregada por el General Toro en el cuestionario de preguntas que el realizaron los líderes de la Fuerza de Tarea a su arribo a Haití. 

De inmediato, se acordó dar aviso a Santiago e informar al Comandante de la Institución. Posteriormente, a la Subsecretaria de Marina, quien estaba en representación del Gobierno chileno.

No obstante, el momento más difícil fue comunicar la noticia al General Toro. La entereza, le permitió afrontar la situación con calma y valentía.

Luego de las labores periciales efectuada por la Policía de Investigaciones (PDI), se asignó un grupo para descender con una camilla y extraer el cuerpo, el cual fue cubierto con la bandera chilena, mientras el resto de la Fuerza de Tarea tomaba posición de formación para rendir honores.

A las 19 horas, se imparte la orden de detener las operaciones de búsqueda y reunir todo el material. Había llegado la hora de preparar la retirada.

23 de Enero 2010

La Fuerza de Tarea de Chile espera en la loza del aeropuerto. Tras un responso, los miembros abordan el avión Hércules, junto al cuerpo de María Teresa Dowling, para retornar a Chile.

Cabe destacar algunos aspectos que hicieron destacar a nuestros compatriotas, en relación a los otros equipos de rescate.

Por un lado, los chilenos rescataban todo tipo de víctimas que encontraban, no solo las que correspondían a su país. Segundo, el comando de incidentes estuvo a cargo del mando chileno, lo cual demuestra la buena preparación y seriedad ante este tipo de catástrofes.

Es importante hacer notar que los equipos chilenos, con sistemas de relevos, trabajaban las 24 horas del día, lo cual llamó profundamente la atención a otros equipos de rescate.

VISIÓN DE TRES PARTICIPANTES EN EL DESPLIEGUE

A 10 años de la tragedia en Haití, revivimos la experiencia con Juan Carlos Subercaseaux, Mauricio Muñoz y Sebastián Mocarquer, tres Voluntarios de la Institución que participaron en las labores de búsqueda y rescate en el Hotel Montana.

El Comandante “nos llamó a una reunión para informarnos de un requerimiento a nivel de Estado, que debíamos prepararnos para un misión fuera del país”, señala Mauricio, en ese año Inspector del Departamento de Búsqueda y Rescate CBS. Luego de la confirmación, a Juan Carlos, en la época Capitán de la 1ª Compañía, se le confirma que deben organizar y planificar la búsqueda y rescate de la señora María Teresa Dowling, esposa del General Ricardo Toro.  

“La Comandancia era un torbellino de actividad, donde se analizaba el perfil de los convocados, el equipamiento requerido para la misión y un sin número de variables”, agrega Juan Carlos.

Para Sebastián Mocarquer, Voluntario de la 14ª Compañía y hoy Team Leader del grupo USAR Bomberos de Chile, fue una “tremenda responsabilidad de enviar el primer equipo USAR fuera del país a unos de los desastres más terribles de las historia moderna”.

Respecto a la planificación, Mauricio testifica que se desarrolló “en conjunto liderada por los Comandantes de la época, absolutamente dinámica que en 24 horas ya estaba confirmado el primer contingente de integrantes”.

“Por otro lado, se creó un Comando de Logística que preparó todo lo necesario para el viaje. El Departamento Médico de la Institución revisa los requerimientos de su área y la Intendencia General encabezó todo lo que correspondiente a traslados, alimentación y un sin número de detalles”, agrega Juan Carlos.

Tras su llegada a Haití, Sebastián señala que “el contingente  se dividió en dos, un grupo permanecía descargando el avión, mientras que los líderes del equipo se dirigían al encuentro del General Toro. Fue al bajar de la parte lateral del avión (…) que pudimos divisar un número importante de féretros en la losa cubiertos con banderas de Naciones Unidas”.

En el traslado fuimos “escoltados por la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), nos desplazamos al Hotel Montana y el recorrido en jeep nos impactó por la tragedia humana y estructural de los edificios y recintos domiciliarios”, añade Mauricio.

El desarrollo de las actividades de búsqueda y rescate, se debió “coordinar con otros equipos tales como USA, Francia, Ecuador entre otros. Las tareas se coordinaban en reuniones diarias con todos los equipos”, comenta Sebastián. Además, no estuvo “excepta de dificultad,  esto debido a que con una emergencia de esta envergadura, además de encontrarse trabajando equipos de otros países, nos encontramos con una gran diversidad de ONG he instituciones que más que ayudar, se transformaban en una dificultad para las condiciones del terremoto”, señala Juan Carlos.

No obstante, fue “muy motivante asumir la coordinación y el mando de las operaciones en el Hotel Montan, entregadas por el General Toro”, añade Mauricio.

Sobre las reflexiones que dejó la participación en la tragedia de Haití, los tres Voluntarios CBS afirman que “cambió para siempre la especialidad USAR en Chile, pues se alcanzó una notoriedad y reconocimiento que permitió que surgiera con fuerza el desarrollo de la especialidad, con la validación a nivel de la Institución, apoyado por las autoridades bomberiles, quienes no se equivocaron en invertir recursos tanto en capacitación e implementación. En conclusión, fue un gran paso que para consolidar la especialidad y participar actualmente en el Sistema Nacional de Operaciones”.

Finalmente, a 10 años de la tragedia, Juan Carlos, Mauricio y Sebastián, coinciden en que la evolución del grupo USAR-Santiago ha sido “de manera vertiginosa, eficaz y eficiente, esto debido a una política seria y continúa de lograr la estandarización nacional certificada en distintos niveles de competencia. Este camino recorrido ha sido tomado por Naciones Unidas como un ejemplo de un proceso de construcción de capacidad nacional de respuesta para otros países”. 



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