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Homenaje a los mártires del incendio en Huérfanos y Amunátegui

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Foto: Nibaldo Pérez

Se cumplieron 55 años de la mayor tragedia que ha tenido la Institución en sus 154 años de historia.

El Cuerpo de Bomberos de Santiago (CBS), se reunió ayer miércoles en la intersección de las calles Huérfanos y Amunátegui, para efectuar un homenaje a los mártires y sobrevivientes del incendio ocurrido el 15 de noviembre de 1962.

Encabezó la ceremonia el Superintendente de la Institución, don Erick Folch Garbarini, quien estuvo acompañado por miembros del Directorio y familiares de los mártires.

El Director de la 3ª Compañía, Jorge Echeverría Noton, en nombre de las Compañías dolientes, realizó un discurso donde relató de especial forma la alarma de incendio en el Tercer Cuartel.

“Para muchos el año 1962 será recordado por el Mundial de Fútbol en el que Chile obtuvo un gran tercer lugar.

Los Bomberos de Santiago, en cambio, lo recordamos por un incendio en el Tercer Cuartel que, cuando parecía controlado, desató una tragedia.

Permítanme hoy, en este homenaje a nuestros mártires, sumar también a sus familiares y a los Voluntarios sobrevivientes, a los que han partido y a los que quedan, que han cargado en silencio con sus recuerdos y sus heridas por tantos años”.

El Superintendente de la Institución, destacó en su discurso el cumplimiento del deber que efectuaron los Voluntarios Patricio Cantó Feliú, Pedro Delsahut Román, Carlos Cáceres Araya, Alberto Cumming Godoy, Rafael Duato Pol y Eduado Georgi Marín.

“Ninguna muerte es más gloriosa que aquella que ha ocurrido en el cumplimiento del deber. La historia de la humanidad está llena de hermosos ejemplos que hablan del cumplimiento del deber y tiene que hacernos meditar mucho, porque aunque nuestra admiración va hacia aquellos que en las lides de la guerra, o como nosotros, en acciones de la paz, supieron cumplirlo dignamente, aunque para ello debieron hace ofrenda de sus vidas.

Sin ser ley escrita, el sentimiento del deber es superior a cualquier ordenanza y a los códigos legales”.

Acto seguido, el Superintendente y Comandante de la Institución procedieron a colocar una ofrenda floral conmemorativa en el lugar donde se recuerda la tragedia, mientras se efectuaba el toque de clarín.

Finalmente, el Cuarto Comandante del CBS encabezó el desfile final para rendir honores al Directorio del Cuerpo de Bomberos de Santiago y a los invitados presentes.

La Tragedia de Huérfanos y Amunategui

El incendio en calle Amunátegui esquina Huérfanos, no revestía mayor complicación para los Voluntarios en las labores de extinción. La labor de las Compañías, se concentraría en desarmar los castillos de maderos, apilados ordenadamente, como insumos para la construcción que ahí se llevaba a cabo. Una vez que se desmontaban por parte, tablón por tablón, cada castillo, se procedía a "pitonear" generosamente los maderos para eliminar cualquier posibilidad de rebrote del fuego. Colindante al lugar, se alzaba un muro de aproximadamente trece a quince metros de altura que, según palabras de los sobrevivientes, en todo momento sembró una cuota de inquietud por su potencial peligro. La duda, no fue infundada.

Faltando algunos minutos para las cinco de la mañana, un breve y casi imperceptible "crujir" del muro genero alerta. La pesada estructura se sentó sobre su base y cayó, con toda su fuerza, sobre una cantidad Voluntarios. El destino no tuvo contemplación con quiénes estaban sobre los castillos de maderos, causando la muerte instantánea.

Como si anunciara la dramática escena y luego de disipada la nube de tierra y arcilla, hubo un breve y terrorífico silencio, antes que los presentes pudieran dimensionar a plenitud, la magnitud de la tragedia.

Según consta en los periódicos de la época, libros de novedades y los relatos de Voluntarios, los quejidos de aquellos que había sido sepultado parcialmente, sirvieron para dar con su pronta ubicación y así dar inicio a las maniobras de rescate. En muchos casos, se logró con éxito sacar con vida a los aprisionados de entre el barro y los escombros, pero hubo que lamentar la irremediable pérdida de seis voluntarios que pasaron a engrosar la lista de mártires de la Institución.

Fallecieron en cumplimiento de su deber, los Voluntarios:

- Patricio Cantó Feliú de la Tercera Compañía.

- Pedro Delsahut Román de la Cuarta Compañía.

- Carlos Cáceres Araya de la Sexta Compañía.

 - Alberto Cumming Godoy de la Sexta Compañía.

- Rafael Duato Pol de la Duodécima Compañía.

- Eduado Georgi Marín de la Duodécima Compañía.

Todos los voluntarios heridos, fueron trasladados a diferentes lugares de urgencia, siendo calificados como heridos de extrema gravedad, graves, leves y otros con solo contusiones.

En ningún caso, se habla de las lesiones sicológicas que con posterioridad se pudieron haber manifestado en los sobrevivientes tras la tragedia. No obstante, al hablar con alguno de ellos, aún se puede percibir, con su desgarrador relato, el recuerdo de sus compañeros fallecidos, el haber conversando con alguno de ellos segundos antes del derrumbe o la sensación de haber estado sepultado



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