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Hombres con Alma de Fuego: Adolfo Ossa De La Fuente

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El segundo hombre en entregar su vida por la comunidad de Santiago.

Los primeros años del Cuerpo de Bomberos de Santiago no siempre fueron de triunfos frente al enemigo natural, el fuego. El 3 de septiembre de 1876, un joven Voluntario de la Primera Compañía, se convertiría en el heredero del sacrificio del Protomártir Germán Tenderini y Vacca.

Eran las 9 de la noche de aquel día del mes donde celebra su aniversario la patria, y la “Paila”, la señera campana del Cuartel General toca su desesperado tañido.

La Primera Compañía, donde participaba el joven Bombero Adolfo Ossa De La Fuente, concurre presta al incendio que se producía en el entonces sector correspondiente al Cuarto Cuartel, específicamente en la vivienda de don Santiago Arredondo, ubicada en Calle Vieja de San Diego esquina de Carrascal, llamada hoy Eleuterio Ramírez.

Los Primerinos fueron los terceros en llegar al lugar del incendio, instalando su la Bomba en la Pila de La Plaza Nueva, y ayudando al ataque por el costado izquierdo de la casa incendiada. Durante una hora, el Capitán estuvo a cargo y por tener que retirarse, entregó el mando al Teniente 1º de ese entonces, Javier Gumucio.

La Bomba a Palanca “Mapocho” trabajó hasta las 11 de la noche, siendo reemplazada por el Carro a Vapor “Central” ubicándose en la calle del Cóndor, entre la Nueva y Vieja de San Diego.

Hasta la medianoche, el trabajo era ordenado.

Faltaba solo por apagar los escombros, cuando una muralla cae sorpresiva y estrepitosamente

Se trabajó con orden y regularidad hasta la medianoche, momento en que la historia cambia bruscamente.

A esa hora, y cuando se estaban apagando los escombros, cae repentinamente una muralla, aplastando a cuatro Primerinos que estaban con un pitón: Adolfo Ossa, Álvaro Besa, Luis Claro Solar y Juan de Dios Prieto.

En un instante, todas las Compañías daban el toque de socorro, y reunidos los Voluntarios, lograron sacar de entre los escombros a Besa, Claro y Prieto, adoloridos y maltratados, pero ilesos. Pero el cuerpo del Bombero Ossa seguía bajo el peso de la muralla, y a los 10 minutos de trabajo, se logra sacarlo, ya muerto y con pitón sostenido fuertemente en sus manos el pitón.

La ciudad y la Institución rindieron al joven Mártir, cuya sangre era el primer aporte Primerino a la causa, un homenaje conmovedor ante su magno sacrificio.

En el descubrimiento del óleo que lo recuerda en la Sala de Sesiones de su Compañía, al año siguiente de su sacrificio, el Capitán de aquel entonces, José Domingo Dávila, expresó que “este homenaje se hace para que se sepa cuando los años pasen, que él fue un Mártir del deber. Si queréis ser buenos bomberos, no vayáis muy lejos a buscar modelos, que harto elocuentes los tenéis ante vuestros ojos”.

Adolfo Ossa De La Fuente nació en Valparaíso el 8 de junio de 1854, siendo bautizado al día siguiente en la Iglesia Parroquial del Salvador de la ciudad Puerto, siendo su padrino don Jorge Lyon, un distinguido Voluntario de la Bomba Americana y su esposa María del Carmen Santa María.

Se incorporó a la Primera el 10 de Abril de 1875, y dentro de su familia, don Nicomedes, su padre, y sus hermanos Eduardo y Daniel, también lucieron con orgullo la roja cotona Primerina.



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