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Eduardo Rivas Melo: A 36 años de su muerte

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“Ya se ha confirmado que hemos perdido a uno de los nuestros”, fue la frase que sonó tras la emergencia.

El Cuerpo de Bomberos de Santiago (CBS) recuerda, este 21 de marzo, al Voluntario de la 13ª. Compañía, Eduardo Rivas Melo, quien encontró la muerte en el incendio de la Torre Santa María.

Patricio Correa Cuevas, Voluntario Honorario de la 13ª Compañía, recuerda el trágico momento en el siguiente relato:

  • Vivir la pérdida de un Bombero, un compañero, un trecerino

La Paila del Cuartel Celestial del Cuerpo de Bomberos de Santiago inesperadamente  comienza a estremecer los cielos con su ronco tañido, anunciando que ha sucedido lo más temido por los Caballeros del Fuego.

Con nerviosa y presurosa calma van apareciendo entre luces y  sombras las multicolores Guerreras, brillando cascos y charreteras, tomando colocación la celestial formación de aquellos que nos han precedido.

 la cabeza, la Legión de Héroes que entregaron sus vidas por el Ideal de Servir Sin Esperar Recompensa y en esa Legión se distinguen claramente Tres Cascos 13.

Sólo un instante después, entre destellos luminosos y formaciones astrales, comienza a apreciarse la figura estilizada de un joven muchacho que avanza hacia el compacto grupo que lo espera; avanzando erguido, con paso seguro, luciendo orgulloso el resplandeciente 13  en la cucarda de su casco.

EDUARDO RIVAS MELO se incorpora con Honores a la Historia de la Decimotercera, grabando desde ese día y en forma imperecedera, su nombre en los Corazones Trecerinos y en nuestro Material Mayor.

Sí… Ha caído un Trecerino nuevamente, siendo recibido con honores al integrarse a la Gallarda Formación de la Legión de Mártires del Cuerpo de Bomberos de Santiago; formando EDUARDO junto a ALFREDO, MIRKO y OSCAR y tantos héroes  pertenecientes a nuestras Compañías hermanas que lo precedieran.

Es cercano al medio día del Sábado 21 de Marzo de 1981 y en un lugar de Providencia, a los pies de la Virgen del San Cristóbal, sus camaradas de ideal lloramos, sin poder  convencernos que uno más de los nuestros ha caído.

La tragedia del Incendio en la Torre Santa María ya ha costado la vida a ocho personas.  

El Incendio está controlado. La Decimotercera, como siempre, con la satisfacción de la tarea cumplida, se prepara para la retirada. Pero nuestra retirada aun tardará.

Como Ayudante del Comandante Ilabaca, recibo impensadas e inesperadas comunicaciones radiales.   

Equipos de Rescate que recorren las instalaciones siniestradas han encontrado, en uno de los ascensores, los cuerpos sin vida de tres personas. Uno de ellos, Voluntario del Cuerpo de Bomberos de Santiago. 

Entrecortadamente y con dificultad se informa de tiras de 50, enrolladas en serpentín, junto al cuerpo sin vida del Voluntario caído.  

Los colores que identifican ese material no están claros, aunque parecen ser azul y amarillo; los colores que identifican el Material de la Decimotercera.

Temiendo lo peor, nuestro Capitán Ricardo San Martín se dirige al lugar de origen de la información.   

La Decimotercera, ya reunida para la retirada, comienza a alterarse. El Teniente Primero ordena formar a la Compañía, tratando de contener el natural y humano desbande. La Decimotercera, curiosamente, forma en una línea; facilitando la tarea de las cámaras que van sacando al aire los rostros contritos de cada uno de nuestros Voluntarios

Ya se ha confirmado que hemos perdido a uno de los nuestros.

HA  FALLECIDO  EN  ACTO  DE  SERVICIO  UN  INTEGRANTE  DE  LA GUARDIA NOCTURNA  DE  LA  DECIMOTERCERA  COMPAÑÍA  DEL  CUERPO  DE  BOMBEROS  DE  SANTIAGO… 

EL VOLUNTARIO SEÑOR EDUARDO RIVAS MELO HA FALLECIDO EN ACTO DE SERVICIO.

  • Incendio en la Torre Santa María

Las radios abren sus parlantes con el clásico sonido de los Chanchos de Incendio…   No hubo Llamado…  Incendio directo.

Como siempre, corro con el Mono en la mano para alcanzar la K-1 y en la esquina de Rafael Cañas y Providencia se frena mi carrera.  La imagen es impresionante.   

Con incredulidad observo en dirección Nor-Este el moderno e inteligente Edificio de la Torre Santa María; en esa época un ícono de la modernidad de Santiago.   

La estilizada figura de la torre de hormigón y cristal se aprecia como si estuviera vestida de negro, envuelta desde su zona media en una densa humareda que se eleva al cielo  en gruesa y oscura columna. Un cordón de fuego en su altura media, parece conformar el cinturón de ese negro vestido.

No corro hacia la K-1… Me quedo estupefacto observando el siniestro espectáculo… El Edificio más alto y moderno de la ciudad está en llamas… 

Casi literalmente, un conductor de taxi me sube a su auto y se dirige raudo al lugar…  Ya se nota en las personas y en el entorno el impacto que causa el Incendio de la Torre Santa María… Tacos vehiculares en Av. Santa María…, vehículos por doquier…, algunos despejando el paso a las Máquinas de Bomberos… Mucho sólo detenidos para mirar… Caos  generalizado en la zona.

La Berliet de la Decimotercera - nuestra Chancha - llega pocos minutos después y se arma a grifo en la esquina Nor-Poniente de la Torre…  Ya se ha ordenado el despacho de todas  las  Mecánicas  al  Incendio… 

Los Guardianes que tripulaban la Bomba 13 comienzan su trabajo de inmediato.  Entre ellos…, Lalo.

Nunca sabremos por qué, pero Lalo decide subir en ascensor, junto a dos personas del staff del edificio, quedando finalmente atrapados en la fría caja metálica, sin llegar a  destino, a pocos metros del  piso  siniestrado.

Es sólo un piso el afectado pero lo que se aprecia es una dantesca tragedia. Cuerpos calcinados en el piso siniestrado. Personas que se lanzan al vacío, en vanos y desesperados intentos por salvarse de las llamas o del tóxico y espeso humo. 

Tal vez, lo visto ese día sea algo con lo que eventualmente podemos encontrarnos en nuestra tarea bomberil.   Es una tragedia lamentable pero ya sabemos de esas. 

Nuestra misión como Compañía estaba cumplida…  Y muy bien cumplida.

Lo de Lalo llega al final, cuando se suponía que todo había terminado…  Y se suponía que había terminado bien…   

Pero para  los Trecerinos, para nuestra querida Decimotercera, terminaba mal…   Lo peor recién comenzaba…

  • El proceso de rescatar y reconocer el cuerpo  

Al rescatar el cuerpo de Lalo, bajándolo desde la azotea en un helicóptero de Carabineros, quienes tuvimos la dolorosa tarea de trasladar el cuerpo hasta un lugar más privado, debimos enfrentarnos duramente a la nube de reporteros gráficos y camarógrafos de prensa que, intentando hacer su trabajo, buscaban la  imagen más morbosa de nuestro hermano caído. 

Con un saco de arpillera del propio helicóptero cubrimos respetuosamente la tostada cara de Lalo y, entre golpes, patadas y empujones contra la nube de la Prensa, trasladamos a nuestro Voluntario Caído hasta la Segunda Máquina de la Compañía en ese entonces…  No recuerdo si era J-13 o X-13.

En esa Máquina, con el Comandante Mario Ilabaca y el Coronel de Carabineros a cargo del Procedimiento, se procede a su identificación oficial…  El Comandante me encarga esa tarea y lo hago con voz entrecortada por el dolor y el naciente llanto.

“MI  COMANDANTE…,  SU  NOMBRE  ES  EDUARDO  RIVAS  MELO…,  VOLUNTARIO  DE  LA  DECIMOTERCERA  COMPAÑÍA…”

Luego de esa penosa pero necesaria tarea, en la misma Máquina trasladamos a Lalo al estacionamiento subterráneo; dejando allí su cuerpo sin vida, junto a los otros diez cuerpos de los fallecidos en el Incendio de la Torre Santa María, aquel desdichado sábado 21 de Marzo de 1981.  

Cumplido ese triste deber con nuestro Voluntario Mártir, solicité mi retirada al Uno, integrándome a mi Compañía.

El regreso a nuestro Cuartel de Eliodoro Yañez fue muy silencioso, encontrándonos allí con nuestras esposas, nuestros hijos y familiares, espectadores todos ellos en vivo y en directo del  Incendio de la Torre Santa María y  de nuestro dolor de Trecerinos.    Ese había sido el Incendio más mediático que  hubiésemos conocido hasta entonces.

Esa tarde, acompañados por nuestras Compañías hermanas, recuperábamos los restos mortales de Lalo, trasladándolo hasta su Cuartel en Providencia; su casa.

Al día siguiente, en triste pero gallarda columna de marcha, desplazándonos por las calles de Providencia y de Santiago, lo  trasladaríamos hasta el Salón de Honor del Cuartel General, siempre acompañados de nuestros camaradas de ideal, recibiendo a Lalo en Santo Domingo el ronco y lastimero tañido de la Paila.

Finalmente y ante el silencioso pesar de la ciudadanía y acompañados por muchos otros  Cuerpos de Bomberos, lo llevaríamos hasta el lugar de su descanso eterno.

EDUARDO  RIVAS  MELO  -  el Lalo  -  fue  y  será  siempre  uno  de  los  nuestros…,  un  Trecerino…,  un  Orgulloso  Trecerino.

VOLUNTARIO  FALLECIDO  EN ACTO  DE SERVICIO…

EDUARDO  RIVAS  MELO…

PRESENTE

  • 36 años después de la tragedia

Transcurridos ya treinta y seis años de ese fatídico episodio de nuestra historia como Compañía, hoy quisiera reafirmar un concepto que, con el paso de los años, se ha ido reforzando en mi mente y en mi quehacer bomberil.

En mi parecer, una de las condiciones indispensables para ser Bombero es no ser  egoísta.    No podemos ser egoístas con lo que sabemos, con lo que vamos aprendiendo a lo largo de nuestra vida bomberil y  fundamentalmente,  no podemos ser egoístas con lo que entregamos a las nuevas generaciones. 

Sin embargo, reitero lo que les he dicho a muchos jóvenes bomberos en más de una ocasión…

Quiero ser egoísta con las nuevas generaciones de Bomberos, porque no quiero, bajo ninguna circunstancia, que los más jóvenes sufran alguna vez el dolor de vivir la pérdida de un Hermano de Ideal, en circunstancias tan dolorosas como las que nos ha tocado a los más viejos vivir. 

Y en la Decimotercera, todas las generaciones hasta el Sábado 21 de Marzo de 1981 han debido sufrir ese inmenso y desgarrador dolor

Es  tarea  de  los  Viejos  preocuparnos y estar atentos a  lo  que  hacen  y como  lo  hacen  los  Jóvenes.

Es tarea de los Jóvenes creerles a los Viejos, hacerles caso a los Viejos cuando les hablan, aunque se sigan sintiendo, como Jóvenes que son, los dueños del mundo y que nunca les va a pasar nada a ellos.

Que ALFREDO MOLINA GODOY,  MIRKO BRNCIC TABOADA,  OSCAR ALCAINO CACERES y  EDUARDO RIVAS MELO nos ayuden en esta tarea.

 

Patricio Correa Cuevas

Voluntario Honorario

13ª Compañía, Cuerpo de Bomberos de Santiago

 

 



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