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Cinco voces recuerdan la tragedia del Mártir Claudio Cattoni

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A 30 años de su partida, tras las graves lesiones sufridas en un incendio ocurrido en Catedral con Maipú.

Dicen que la verdadera muerte es el olvido y ya apagados los ecos de la ceremonia de los 157 años de Fundación del Cuerpo de Bomberos de Santiago (CBS), surgió en varios Bomberos el recuerdo del Mártir Claudio Cattoni Arriagada, fallecido el 3 de enero de 1991, 14 días después de resultar gravemente herido en un Acto del Servicio.
Ello fue una tragedia para sus padres, Sergio y María, y para su esposa, Ana María Poblete, y sus dos hijas, Mariana y María Carolina ... y es también una flama ardiente en la memoria del CBS, que se une a la de otros 48 Voluntarios que a lo largo de la existencia de la Institución han ofrendado sus vidas al servicio de la comunidad.
Si un visitante entra a la Sala de Mártires del Museo de Bomberos de Santiago, traspasando el dintel, a mano derecha, arriba, está el retrato de Claudio Cattoni Arriagada, mirando las estampas de sus pares en la eternidad.
¿Cómo llegó ahí? Hay crónicas y relatos que lo explican, sin embargo es bueno escuchar la historia narrada por cinco Bomberos que estuvieron con él en la tragedia.

La tarde-noche del 20

Los Oficiales Generales, Directores de Compañía y Voluntarios del CBS se hallaban formados en el centro de Santiago para el desfile previo a la ceremonia tradicional en el Teatro Municipal, donde se celebraba el 127° Aniversario de la Institución.
Y a las 20:13 horas se produce el llamado por un incendio en Moneda con Morandé y uno de los primeros nominados para ir fue el teniente Claudio Cattoni junto a sus camaradas de la 11ª Compañía "Pompa Italia", a la que ingresó como Voluntario a los 18 años, en 1975.
Al cabo de casi tres horas de labor, la emergencia estaba controlada, pero la noche se venía dura, aciaga, ya que a las 23:52 horas se produce otro llamado de incendio, esta vez en Catedral 3058 pasado Maipú.
Gran parte de los Bomberos que estaban congregados en el Teatro Municipal, tanto Oficiales Generales, de Compañías y Voluntarios, salieron al llamado que traería desgracia.
He aquí sus testimonios:
• José Matute Mora, Segundo Comandante del CBS al tiempo de los hechos:
“Estábamos en el Teatro Municipal y como Segundo Comandante del Cuerpo me correspondió salir cuando se hizo el llamado y llegar al lugar. Después salió el Comandante cuando se confirmó la Alarma de Incendio”.
“Ya estábamos en el lugar del incendio y cuando íbamos a traspasar la puerta estalló el tablero de energía eléctrica. Nos detuvimos y nos quedamos en la acera cuando se nos vino encima la cornisa. Claudio Cattoni se encontraba al lado mío”.
“Nos rescataron a casi todos los heridos, pero a Claudio Cattoni no se lo veía por ninguna parte. Se continuó la búsqueda siguiendo la línea de manguera y él estaba sepultado por los escombros”.
“Su padre, que también estaba en el lugar, con sus propias manos empezó a escarbar hasta que lograron rescatarlo, para llevarlo al Traumatológico con heridas y quemaduras, y después trasladarlo a la Clínica Dávila”.
“Esto es algo que siempre me cuestioné por mucho tiempo... ¿Por qué él y no yo, estando uno al lado del otro? Me costó superar ese trauma. ¿Por qué a un hombre joven, con dos niñas pequeñas, con una carrera profesional brillante por delante, se lo lleva esta tragedia y no a mí? De los once heridos fui el que salió mejor librado".
• Mauricio Repetto: entonces Capitán de la 11ª Compañía y muy cercano a Claudio Cattoni:
“Recuerdo todo como si fuera hoy día...Tuvimos un incendio en Moneda con Morandé y nos separamos. Yo volví al cuartel y él estaba por irse a su casa, porque vivía muy cerca. Cuando supimos del otro incendio, me dijo ‘nos vemos en el otro’, pero le recordé que debía cuidar a sus hijas porque su esposa estaba en un compromiso. Pero parece que llegó antes y Claudio se fue al incendio”.
“Pidió armar un tercer pitón en prevención y estaba en eso cuando cayó la cornisa... Corrimos a sacarlos a todos y vi las líneas de manguera y estaba ahí... con una fractura expuesta en una de sus piernas. Lo trasladaron al Hospital Traumatológico, pero tenía quemada su espalda y lo enviaron a la Clínica Dávila, donde estuvo 13 días hasta su muerte”.
“Yo era capitán, tenía 26 años y era muy difícil contener a una Compañía que no tenía un mártir desde el año 1933”.
“Después de la tragedia, la marca, la enseñanza, que queda en lo personal es que no se deja la herramienta hasta el final. En lo institucional, en lo operativo, la partida de Claudio nos dejó procedimientos para hacer la labor más segura, pero siempre queda la experiencia, que va más allá, que te dice cuándo algo no anda bien... es la experiencia y también el expertise".
• Luis Claviere, Teniente 2° de la 4ª Compañía "Pompe France" al tiempo de los hechos:
“Estaba en el cuartel, a cargo de la Compañía, cuando empezó el Segundo Llamado. Estaba recién electo Director y, pese a que no tenía que ir y me dijeron que me quedara, consideré inmoral no acudir al incendio y me fui con otros Voluntarios... y a los 10 minutos ocurrió todo”.
“En el incendio yo estaba a tres metros de Claudio Cattoni con otros bomberos. Y cuando entré con otros me di cuenta de que había arco eléctrico por el estallido de un medidor. Dejé ahí a dos pitoneros bajo el dintel de la casa y salí a darles la directriz a los que estaban afuera... al salir cayó la cornisa sobre mí y Cattoni...”.
“Recuerdo que me subieron a una camilla de lona y nos llevaron al Traumatológico en un transporte. Iba con nosotros el papá de Cattoni que estaba preocupado por su hijo”.
“En el Traumatológico colocaron a Claudio Cattoni en el suelo y creo que ahí se agarró estafilococo, que lo dejó muy delicado. Después, a las horas, nos trasladaron a la Clínica Dávila”.
• Carlos Silva, Voluntario activo de la 6ª Compañía el 20 de diciembre de 1990:
“Después del desfile y tras las formación frente al Teatro Municipal, partimos a un incendio, cerca de las 20 horas. Nos dan la retirada cerca de las 22 horas. Volvimos al cuartel y apenas estábamos comiendo algo, surge la alarma por el otro incendio”.
“Tenía 20 años y recuerdo haber ido aún comiendo el sándwich de colación, cuando llegamos al incendio de Catedral pasado Maipú, en una casa de un piso. Subo primero al techo para abrir el paso a las Compañías de Agua y se viene la caída de la cornisa de unos diez metros de largo... después no se veía nada abajo, ninguno de los Bomberos que estaban ahí”.
“Al caer la cornisa viene después un arco eléctrico por unos cables, saltan unas latas electrificadas y una de ellas me golpea la pierna y no recuerdo más”.
“Después me contaron que el golpe eléctrico me lanzó a la casa de al lado, donde me tomaron unos Bomberos de la 9ª Compañía. Una doctora que llegó ahí dijo que estaba con paro cardiorrespiratorio. Me reanimaron, me enviaron a la Posta Central y de ahí a la Clínica Dávila. Desperté ahí dos días después del incendio, aún oliendo humo, y empecé a reconstruir lo que había pasado”.
“El golpe de corriente me consumió un riñón y me lesionó muy fuerte una pierna. Me pasan desde la UTI a la UCI, donde estaba Luis Claviere... Me entero de la gravedad de Claudio y el 3 de enero del 91 supe que había muerto”.
“El Cuerpo de Bomberos de Santiago formó por calle Dávila para rendir homenaje y pedí que me bajaran en silla de ruedas para darle el adiós”.
“Dicen que me salvé por mis 20 años, por el estado físico...El haber estado en ese incendio, el sacrificio de Claudio, todo eso me selló, le dio sentido a mi vida personal y como Bombero: me enseñó a querer la vida y que más allá de las pequeñeces está la Institución”.
“Todos los 20 de diciembre voy al lugar donde se accidentó Claudio Cattoni, donde hay una placa que lo recuerda. Lo saludo y me voy. Este último 20, lo saludé y fui a visitar a mi madre, que vive cerca de ahí”.
• Luis Antonio Ferrando, Voluntario de la 3ª Compañía, al momento de los hechos:
“Yo venía de vuelta del Teatro Municipal, donde había estado recibiendo Premio de Constancia. Junto a mi yerno iba rumbo a casa, que estaba cerca de donde se desarrollaba el incendio de Catedral... Escuchamos el llamado y partimos a ayudar. Armamos un pitón y, porque estábamos con trajes de parada, nos alejamos un poco y comenzamos a mirar”.
“Mi yerno me dijo ‘voy a ayudar a un pitonero’ y en eso cae la cornisa. Pasamos a ayudar en el rescate entre los gritos de los que estaban conscientes. Al primero que hallamos fue a José Matute, después a unos Voluntarios de la 9ª Compañía. Hasta ese momento no se sabía nada de Cattoni, y baja Mauricio Repetto buscándolo. Deben haber pasado unos diez minutos hasta que siguen la línea de manguera, lo sacan y lo suben a una camioneta”.
“Después supimos de su gravedad, de su sufrimiento y partida... Aún recuerdo todo eso, no se olvida, jamás se olvida”.
 



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